jueves, 30 de octubre de 2014

CALAVERAS.

En honor a José Guadalupe Posada, gran muerto mexicano.

Calavera a Andrés Manuel López Obrador.

Se declaró máximo héroe nacional
Después de siete intentos
de llegar a la silla presidencial

Diez días de moreno luto
“Nuestro líder se mantuvo
puro, como diamante en bruto”

Difícil será borrar de la historia:
“Democráticamente digo
yo soy el elegido”
¡Discurso lleno de gloria!

Pero Andresito ya organiza
a sus muertos en una institución
Grita: ¡Me mató televisa!
Y en Iguala, desde un panteón

Un normalista llora de la risa.

Calavera a Eduardo Olmos

Años tardó la muerte
Tan sólo en encontrar
A este viejo regordete

Lo buscó por allá en La Comarca
Y la Muerte, vieja ociosa
Al no encontrar al jerarca
Se llevó a miles, la luctuosa.

Lo buscó en los bares
Tal vez echándose una fría
Pues no, él andaba en otros lares
Lejos de esta anarquía, su alcaldía

¡Hasta que te veo! exclamó.
Cuando la Plaza inauguró
Y dijo: “De aquí soy,
tú te vas, pero no me voy”.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Crítica a la Crítica: Manual del Criterio

Crítica a la Crítica: Manual del criterio.
por: Eduardo R. Estudiante de Arquitectura.
Primeramente me gustaría agradecer a este espacio por permitirme la libertad de expresar ciertos argumentos que son meramente propios y nada tienen que ver con el contenido de la página web, y como segundo me gustaría citar dos frases del filósofo griego Sócrates quien en una de ellas decía “La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.” Y en otra de sus frases menciona “una vida sin examen no merece la pena ser vivida” y justamente de ese examen es de lo que me gustaría comenzar a hablar y describir un poco como nos relacionamos en el presente con el exterior, qué información recibimos y cuantas veces reflexionamos esa información.
Actualmente, los medios de comunicación son parte esencial de nuestra vida cotidiana y uno de estos medios que ha adquirido fuerza son las redes sociales, En ellas miles o incluso millones de personas publican, comentan, agreden o comparten opiniones diversas acerca de los temas de actualidad.
Por ejemplo, En México es muy común que durante algún festejo o celebración existan personas que compartan publicaciones agresivas y destructivas para aquellos que simplemente pasan un buen rato, Se argumenta que se carece de importancia a las decisiones gubernamentales cuando en realidad estas críticas no ofrecen ninguna solución y lo único que provocan es desunión entre los habitantes del país.
Estas publicaciones carecen de argumentos válidos, de información objetiva y de fuentes seguras. Sin embargo, la gente sigue compartiendo éstas publicaciones muchas veces para presumir su interés hacia las problemáticas nacionales cuando en realidad poco se sabe del tema del que se está abordando.
Cuando carecemos de información, o sabemos muy poco de un determinado tema, es muy fácil caer en la trampa de imitar los pensamientos de otra persona y finalmente compartir un ideal político que probablemente beneficie a unos cuantos y afecte a millones de ciudadanos. Es muy importante que cuando obtengamos o leamos información de cualquier medio siempre nos hagamos preguntas, dudemos de lo que acabamos recibir (incluso de este documento), seamos objetivos y evitemos las posturas favoritistas.
Las preguntas son la principal herramienta para crear un criterio, que la Real Academia define como un juicio o un discernimiento y como todo juicio es necesario conocer los antecedentes, escuchar o conocer diferentes versiones de lo ocurrido y final mente dictar una sentencia a favor o en contra de tal o cual persona o grupo de personas.
Así cuando formamos un criterio de la información que se nos ha dado podemos decidir qué nos beneficia, qué nos perjudica y qué lado voy a apoyar en base a argumentos sólidos y precisos.
Cuando ejercitamos ésta capacidad que solo el humano tiene, desarrollamos otra habilidad que llamamos debate.
El debate, no es más que presentar los argumentos (de los cuales ya he hablado) y defender una postura para demostrar a los demás tu manera de pensar acerca de algún tema (porque como dice el dicho “cada persona es un mundo distinto”) y así mostrar diferentes perspectivas que puedan cambiar algunos ideales o paradigmas. Otro aspecto muy importante en el debate es el respeto, así como nosotros mostramos nuestros propios argumentos y perspectivas tenemos que escuchar a nuestra contraparte y a final de cuentas llegar a un acuerdo que resulte de las dos argumentaciones, es decir, una solución.  Cuando ofrecemos una solución (que es de lo que hablaba yo que carecían las opiniones en las redes sociales) las personas comienzan a pensar en esa solución como una alternativa y es así como se crea el liderazgo.  Todo esto desemboca a tener mejor educación, mejores y más soluciones y por supuesto un mejor gobierno.
En conclusión todos somos parte de la política y cuando juzgamos y culpamos a los demás por nuestras carencias simplemente les estamos dando a otros la oportunidad de decidir por nosotros.
Te invito a practicar este ejercicio con los temas de tu comunidad o incluso en algo más pequeño como tu familia. Esta habilidad puede aplicarse en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana para la solución de problemas. Este documento es para mí una solución para concienciar a los demás acerca de este tema.
“Juntos nos pondremos de pie, divididos caeremos”


sábado, 6 de septiembre de 2014

Dionisio

Dionisio
Nocturnos codiciados
Vuelven a acecharnos
Regresaron. A cazarnos
Acordarnos
A juntarnos
A gozarnos
Se esconden detrás de nuestras esquinas
Y bailan con los dientes
Una hermosa canción mezquina
maciza, inmensa
La recurrente danza de la vergüenza
Son ritmos magnéticos anudándose
Disparándose, disipándose
Dentro de un túnel húmedo
El ruido de nuestros pasos
Su tambor de batalla
La mugre de la ciudad
Su pletórico coliseo
Una espalda sabrosamente rasgada
Rostros cálidos en la oscuridad
Pupilas ardientes
Como dos perros que se muerden la boca
Mancha tu camisa
Marchitan tus adentros
Funden los rostros
Una promesa del verano
Una llamada del averno
Una vez rompí tu cadera con furia
bajo sus órdenes
[Dígame mi general, que
sus ordenes son mis deseos]
¿Alguna vez has visto a un vacío palpitar?
Sólo podría destruirte, pero
Cristina lo ha hecho su mascota
Y le canta, tierna, al oído
Bacanal sacramento
Nunca me abandones

miércoles, 27 de agosto de 2014

Oda a las ganas.

Oda a las ganas, de Ricardo Castillo. Tomado del libro de poesía, “El Pobrecito Señor X”
El poderoso recordatorio para el absurdo hombre-cosa que muchas ocasiones nos vemos en la pena de jugar a ser. Una carcajada infantil ante cualquier actitud de adulto y demás ítems. Sí, imagínate a ti riendo en la ducha. ¿Nunca has orinado ahí verdad? No señor, ése no es lugar para hacer sus cochinadas. Imagínate jugando escondidas  y tu escondite es detrás de un coche, ¿no era ése su único uso?
Estás ahí, tirado en tu cama, doblándote de risa, y una súbitas ganas de mear te invaden. Y vas. Ese ardor desaparece. Y todo sigue siendo hermoso. Puede seguir riendo.
Ricardo Castillo bien pudo haberse inspirado en esa imagen, un niño que a carcajadas se orina, para escribir este poema. Y qué importante es recordar que somos seres que orinan, que se ensucian la cara, que comen con las manos, que tienen mugre debajo de las uñas. Y recordar cuán diferente es la vida cuando imaginas a los demás en el baño.

No se lea si le horrorizan los baños, si detesta el fluir cálido de la orina y aún más el burbujeante sonido que esta hace al impactar el mármol, piedra, tierra o árbol.





Orinar es la mayor obra de ingeniería
por lo que a drenajes toca.
Además orinar es un placer,
qué decir cuando uno hace “chis, chis”,
en salud del amor y los amigos,
cuando uno se derrama largamente en la garganta del
            mundo
para recordarle que somos calientitos, para no desafinar.
Todo esto es importante
ahora que el mundo anda echando reparos,
            hipos de intoxicado.
Porque es necesario orinarse, por puro amor a la vida,
            en las vajillas de plata,
en los asientos de los coches deportivos,
en las piscinas con luz artificial
que valen, por cierto, 15 o 16 veces más que sus dueños.
Orinar hasta que nos duela la garganta,
hasta las últimas gotitas de sangre.
Orinarse en los que creen que la vida es un vals,
gritarles que viva la Cumbia, señores,
todos a menear la cola
hasta sacudirnos lo misterioso y lo pendejo.
y que viva también el Jarabe Zapateado
porque la realidad está al fondo a la derecha
donde no se puede llegar de frac.
(La tuberculosis nunca se ha quitado con golpes de
            pecho)
Yo orino desde el pesebre de la vida,
yo sólo quiero ser el meón más grande de la existencia,

ay mamá por dios, el meón más grande de la existencia.

sábado, 23 de agosto de 2014

Sólo la fachada.
De cualquier forma Joaquín sólo esperaba a que los días pasaran entre sus manos y sus brazos. Esto porque para Joaquín los días no seguían la popular lógica mañana – tarde – noche. No, a Joaquín lo atravesaban los días, atravesaban sus manos, sus brazos, pues cada día significaba montones de arena, piedra y cemento que él acarreaba.

Eso era lo que seguía en la vida de Joaquín. Eso y el habitual paseo matutino en bicicleta. Procuraba estar listo siempre antes de las 6:30 de la mañana, pues así podía apreciar los eclécticos (él les decía “chidos”) colores de la premañana - postmadrugada. Además, hace una semana habían atropellado a su compadre en la hora pico, las 8 de la mañana, de la Carretera Torreón – San Pedro. Por eso prefería salir más temprano. A esa hora nadie transitaba por ahí. Joaquín recordó el funeral y, el rostro de la viuda, su comadre, apareció como un ladrido. Sintió náusea. Será mejor pensar en otra cosa.
Recordó que el día de paga se acercaba y respiró hondo. El olor a establo llenó sus pulmones, pero no le molestaba. Ese peculiar olor le recordaba las tardes ya añejas, cuando era un pequeño. En un instante, recordó a un niño sentado afuera de su casa, hundiendo sus dedos en la arena y contando a los perros por la mañana. Era él. Sonrió.

Llegó a su trabajo. Comenzaba, de una vez por todas, el día. Él, junto con 19 hombres construía una casa para una familia de 5 personas. Pensó en eso y le pareció curioso y triste. No siempre le decían para quién estaba construyendo, de hecho, esa vez nadie le dijo, sucedió que un día cualquiera, llegaron los dueños a ver la construcción.
Papá, ¿Aquí va a ser mi cuarto? –preguntó un joven sonriente, el mayor de tres hijos.
Ese día Joaquín estaba trabajando en ese cuarto, que no era más que una sucia estructura.
–Sí. Aquí es tu cuarto. –dijo papá.
–¿Cuánto le falta, eh?  –cuestionó hijo.
–No sé, pregúntale al señor. ¿Cuánto le falta, mi amigo? –dijo papá a Joaquín.
–Uy, qué será, unos seis, siete meses, masomenos. Pero ‘tamos ‘chándole ganas.
–Como debe de ser. –sentenció papá.
Y se fueron a ver los demás cuartos, abrazados, papá e hijo.
Joaquín pensó todo el día en esa escena y le dio gusto. Mientras, tenía que terminar de colar la arena, era lo que más le gustaba hacer en la obra, ver cómo la arena húmeda se deshacía y caía, finita, en la carretilla. Y le gustaba más cuando sus compañeros ponían música, hacía el tiempo más ligero. De un momento a otro, el hambre llegó justo a tiempo para la comida. Jalaron el viejo comal, un par de ladrillos y prendieron el carbón. No hay duda que la harina sabe mejor con las manos llenas de callos. Joaquín y sus 19 compañeros se sentaron callados a comer. El más joven se atrevió a romper el silencio y dijo:
–¿Vieron el juego del Santos?
No hubo más silencio por un buen rato. Comieron hasta saciarse.
El resto del día sucedió sin más. Joaquín lleva casi 10 años con el oficio de albañil. El agotamiento es ya un viejo amigo. Ahora es momento de volver a casa en su oxidada, pero leal bicicleta. Circulaba ya por el  polvoso camino olvidado de los ciclistas, cuando escuchó un claxon detrás de él.
Era papá. El dueño de la casa que estaba construyendo. ”¡Súbete! Te doy un ride.” le gritó desde una camioneta. Joaquín lanzó la bicicleta a la caja y decidió entrar en la cabina.
–Es peligroso andar en este camino en bici, hace una semana atropellaron a alguien aquí. –dijo, mientras señalaba una mancha roja y seca sobre el pavimento.
–Sí señor, era mi compadre. –dijo Joaquín.
“Hay cosas que es mejor mantener en silencio”, pensó El Dueño.
–Lo siento mucho. –masculló, después de un largo silencio.
–Ni modo, son los riesgo que uno corre, uste’ no tiene idea. –Dijo Joaquín, para abrir otro silencio largo.
Habían llegado a su destino. Joaquín dijo gracias y bajó junto con su bicicleta. Pasó a la panadería y compró cinco bolillos. Hoy cenarían lonches. Llegó a su casa y una canción vieja inundaba la calle. Se sintió con suerte. Abrió la puerta y encontró a su hijo en la cocina.
–Qua hambre.
legasteadie idea. –Dijo Joaque el pavimento.ron a alguien. Se hab ase bueno que ya llegaste, papá. Ya tenía hambre.
Le dio un beso a su hijo. A lo lejos seguía escuchándose esa vieja canción. Era la favorita de su compadre.
–Sí hijo, qué bueno que ya llegué.

A Joaquín le solía arrullar el sonido del tráfico nocturno, pero no esta noche.