Dionisio
Nocturnos codiciados
Vuelven a acecharnos
Regresaron. A cazarnos
Acordarnos
A juntarnos
A gozarnos
Vuelven a acecharnos
Regresaron. A cazarnos
Acordarnos
A juntarnos
A gozarnos
Se esconden detrás de nuestras esquinas
Y bailan con los dientes
Una hermosa canción mezquina
maciza, inmensa
La recurrente danza de la vergüenza
Y bailan con los dientes
Una hermosa canción mezquina
maciza, inmensa
La recurrente danza de la vergüenza
Son ritmos magnéticos anudándose
Disparándose, disipándose
Dentro de un túnel húmedo
El ruido de nuestros pasos
Su tambor de batalla
La mugre de la ciudad
Su pletórico coliseo
Disparándose, disipándose
Dentro de un túnel húmedo
El ruido de nuestros pasos
Su tambor de batalla
La mugre de la ciudad
Su pletórico coliseo
Una espalda sabrosamente rasgada
Rostros cálidos en la oscuridad
Pupilas ardientes
Como dos perros que se muerden la boca
Rostros cálidos en la oscuridad
Pupilas ardientes
Como dos perros que se muerden la boca
Mancha tu camisa
Marchitan tus adentros
Funden los rostros
Una promesa del verano
Una llamada del averno
Marchitan tus adentros
Funden los rostros
Una promesa del verano
Una llamada del averno
Una vez rompí tu cadera con furia
bajo sus órdenes
[Dígame mi general, que
sus ordenes son mis deseos]
bajo sus órdenes
[Dígame mi general, que
sus ordenes son mis deseos]
¿Alguna vez has visto a un vacío palpitar?
Sólo podría destruirte, pero
Cristina lo ha hecho su mascota
Y le canta, tierna, al oído
Bacanal sacramento
Nunca me abandones
Sólo podría destruirte, pero
Cristina lo ha hecho su mascota
Y le canta, tierna, al oído
Bacanal sacramento
Nunca me abandones
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